Cirrosis hepática, una de las principales causas de muerte en México

cirrosis2La Secretaría de Salud detectó incremento de la enfermedad en algunos estados de la República.

México, D.F., 6 de noviembre (Redacción Salud Mundo de Hoy).- La cirrosis es ocasionada por la enfermedad hepática crónica. El alcoholismo prolongado y la infección por hepatitis C son algunas de las causas más comunes. Otras pueden ser la  hepatitis B, medicamentos, inflamación autoinmune del hígado, trastornos en el sistema de drenaje del hígado (sistema biliar) y trastornos metabólicos de hierro y cobre (conocidos como hemocromatosis y enfermedad de Wilson).

La cirrosis provoca la disfunción y la cicatrización del hígado, lo que acarrea muchas complicaciones, entre las que se pueden mencionar: acumulación de líquido en el abdomen (ascitis), trastornos de sangrado (coagulopatía), aumento en la presión de los vasos sanguíneos del hígado (hipertensión portal) y confusión o cambio en el nivel de conciencia (encefalopatía hepática).

De acuerdo con el Informe Salud México 2005 de la Secretaría de Salud, en México se registraron más de 22 mil defunciones por cirrosis hepática, relacionadas principalmente con infecciones y el alcoholismo. El informe reportó que en el estado de Yucatán la tasa de mortalidad en mujeres debido a la enfermedad se incrementó en un 3 por ciento, mientras que en el caso de los hombres se redujo en un 2 por ciento.

Puebla resultó ser la entidad con mayor índice de mortalidad de hombres por cirrosis hepática, con un promedio de 90 fallecimientos por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, los estados de Durango y Zacatecas mostraron incrementos alarmantes, por ejemplo, en Zacatecas, la incidencia de casos en mujeres ha crecido en un 160 por ciento.

En cuanto a los estados con cifras más bajas de mortalidad por cirrosis, Sinaloa se ubicó en los primeros lugares, mientras que el Estado de México mostró una reducción del 40 por ciento en su índice de mortalidad entre el 2001 y el 2005. 

La cirrosis es consecuencia de una enfermedad hepática complicada, por lo que las medidas de prevención se enfocan al control de hábitos que puedan derivar en un daño al hígado, como el consumo excesivo de alcohol y el uso de drogas intravenosas, cuya administración implica el riesgo de contagio con hepatitis B y C.